Anochecer: calidez compartida, panes, historias y estrellas
La luz baja y con ella suben aromas de masa madre y caldo que burbujea. La estufa pide su última carga, el cenicero se acomoda para mañana, y las contraventanas sellan el refugio. Se cuentan rutas, lecturas, viejos sustos y futuros modestos. Afuera, la Vía Láctea se deja ver si las nubes respetan. Adentro, una vela guía pasos lentos. El sueño llega temprano, y la gratitud ocupa el último asiento libre.